El ruido de campanas, para muchos puede ser agradable pero para otros puede generar molestia debido a la contaminación acústica que genera, son altos niveles de ruido en decibelios que si comprobáramos mediante estudios acústicos y mediciones de ruido pueden llegar a cientos de metros del foco sonoro. Estos emisores de ruido afectan a los objetivos de calidad acústica de la zona en la que se ubican. Por lo que el ruido de campanas en ciertas ciudades está generando denuncias y malestar de los vecinos. Ahora veremos a que se debe el sonido de una campana.

El sonido que emite una campana (Ruido de campanas) al ser golpeada es una mezcla de múltiples frecuencias acústicas de importancia relativa muy diferente a la hora de definir la nota de esa misma campana. Las frecuencias más importantes musicalmente hablando para una campana se denominan “parciales”, estos son la Hum u Octava Inferior, Fundamental, Tercera Menor, Quinta y Nominal. Las restantes frecuencias, hasta un número superior al centenar, no están del todo desprovistas de valor ya que su existencia y la correcta relación entre ellas va a contribuir en gran manera a enriquecer la percepción acústica del sonido de la campana.

Cuando una campana emite sus frecuencias parciales sin la adecuada relación entre ellas, la percepción del ruido de campanas por el oído humano no es agradable. Esa relación de frecuencias puede ser la adecuada pero no guardar ninguna relación con las frecuencias atribuidas a las notas de la escala musical, en este caso aunque su sonido pueda ser agradable al oído, esta campana no podrá ser parte de un carillón ni sonar junto con otro instrumento musical correctamente afinado ya que debido precisamente a esa falta de armonía entre parciales la campana no emite una nota definida al ser golpeada. El ajuste de esas frecuencias no se puede hacer únicamente modificando la forma exterior de la campana, sino que hay que controlar cuidadosamente el espesor de la pared de la campana en su parte interna desde la corona hasta el punto de golpe.

La creación de un juego o conjunto armónico de campanas ha de hacerse siguiendo estas normas de la armonía. De esta forma se logrará que el sonido de las campanas sea musicalmente agradable a un oído tanto sonando de forma individual como haciéndolo en compañía del restante juego armónico. Dado que existe una cierta variabilidad en cuanto a la percepción musical de cada persona, es imprescindible eliminar el componente subjetivo que puede presentarse a la hora de determinar la correcta distribución de las frecuencias parciales de la campana. Por este motivo en la actualidad se emplean medios electrónicos de alta sensibilidad que pueden determinar con extremada precisión la frecuencia de cada parcial acústico con el fin de proceder a la corrección de la misma si es necesario.

 

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